domingo, 12 de julio de 2009

ARTICULO DE CARLOS YUSTI.







La fotografía como pasión crítica Carlos YustiViernes, 4 de mayo de 2001
Yuri Valecillo es un fotógrafo valenciano, residenciado en México, que ha intentado convertir la fotografía en un discurso inusitado e impregnado a su vez de una convincente y equilibrada estética, que por lo demás rehuye, de manera deliberada, la imagen adulcorada, manipulada y maniquea en aras de la foto desnuda que mezcle depurada técnica, azar y controversia.
La fotografía más que una rutinaria operación mecánica en Yuri posee la virtud de constituir una toma de posición ante la vida que pasa delante de su lente, con sus miserias y sus metáforas. Trata de captar lo que sucede en su entorno sin ningún apego a la retórica esteticista. Busca el otra lado de a moneda de la imagen. Sus fotos se pasean por el individuo, cualquiera sea su contexto vivencial: obreros en huelga, procesiones religiosas, mendigos, guerrilleros. Más que imágenes comunes, o manidas, procura capturar pedazos de una poética que convive a diario con nosotros y que no logramos percibir debido a las urgencias personales de cada cual.
Yuri Valecillo ha realizado varias exposiciones un tanto inusuales. En una oportunidad sobre dos andamios de aproximadamente un metro cada uno, monto sus fotografías, de gran formato, al aire libre. De esta manera no sólo los invitados a la muestras participaban, sino que los transeúntes se detenían y se sumaban al vernissage convirtiendo aquello en un jolgorio de proclamas, burlas y discursos en torno a las fotos y sus marcadas imágenes políticas. En otra oportunidad colocó sus fotos como indican las normas expositivas, en decir en la pared. No obstante colocó una gran cantidad de sus fotos, de distintos tamaños, en el piso cubriéndolo en su totalidad. Cuando los espectadores recorrían la exposición inevitablemente tenían que pisar las fotos extendidas en el piso como una alfombra, lo que causaba una gran incomodidad. Otra de sus exposiciones estaba conformada por fotos de gran formato con una imagen especifica, o central, dentro de esta foto había cuatro fotos, en un extremo, de mediano formato. Las imágenes de las fotografías pequeñas eran una antípoda de la imagen principal. Por ejemplo había una fotografía donde la imagen principal era un caballo muerto en plena vía pública. Las fotos pequeñas mostraban una manifestación en pro de los animales, otro mostraba un desfile de moda con abrigos de animales, otra representaba a un domador de tigres.
Yuri en más de una ocasión me ha comentado que el antes de considerarse artista de la fotografía, prefiere ser catalogado como un reportero gráfico, con más estudiado tacto para captar con delicadeza estética una imagen. Y en cierta medida Yuri es más un cronista de lo humano que un artista apostado en el subsidio cultural para hacer fotos estéticamente vacías y amordazadas. Sus fotos gritan. Presentan el espacio urbano como un desgarrón. Hacen del hombre una estética sin grandilocuencia, pero con impecable sensibilidad.
Conozco a Yuri desde hace bastante tiempo. No tenía yo por aquellos día ningún apetito por escribir. Más bien quería beber y hablar de literatura. Creo que Yuri, por supuesto, tampoco hacía fotos y como buen abstemio sólo quería ser militante político. En ese trance de su militancia masista lo conocí. Me enseñó a preparar niples, molotovs y a escribir panfletos. Yo por mi parte le enseñé a ser menos ortodoxo (leía sólo literatura marxista) y a disfrutar un poco más de la vida, de los bares y de las putas. Desde entonces cada quien anda en lo suyo: el haciendo fotos por todo Latinoamérica y yo escribiendo diatribas de lo humano y lo divino. Yuri, al igual que yo, ha ido aprendiendo el arte de la fotografía en la calle y en los libros. Su trayectoria fotográfica no ha sido fácil. Estuvo en París y más que estudiar fotografía la hizo de mochilero sin brújula. Estuvo vagando por museos, bibliotecas y cualquier centro cultural aprendiendo, barnizándose los sentidos y el corazón con mucha lectura y mucho arte visto y vivido. Ha obtenido algunos premios importantes.
Huelga/México, 1999
En la actualidad apoya con su trabajo al Fondo Editorial Predios. Viene regularmente al país y siempre trae un proyecto entre ceja y ceja. De espíritu hiperquinético no puede dejar la foto y la vida para después necesita registrarlo todo, laminarlo todo en una foto y vivir con un desafuero noctívago incansable. Está preparando en la actualidad una exposición que tiene el titulo provisional de "La herida urbana". Estuvo hace poco en la gran caravana organizada por el subcomandante Marcos. Le he preguntado que aprendió en el "Zapatour". Yuri me respondió de manera seca y lapidaria: "El "zapatour" no fue nada importante. Fue un viaje en autobús con mucho calor, españoles e italianos domesticados de ideologías revolucionarias. No fue como cruzar los Andes con Bolívar. Nada que ver con la marcha de la sal realizada por Gandhi, ni con la gran marcha China, ni que ver con cruzar el Ebro en la guerra civil española. No fue un acto político trascendente, se quedó en el espectáculo mediático y en verdad era una caótica aglomeración de personas donde veías gentes con discursos ligeros, con los demonios de la fe a cuestas y la exquisitez de la incapacidad sobre sus hombros. La marcha fue eso: un tour turístico pintoresco. La experiencia: que esto de marchar es bueno más para salud individual que para resolver el problema de los indígenas".
Fútbol
Yuri ha recorrido todo Latinoamérica. Ha hecho fotos en los sitios más insólitos. A este respecto ha dicho sin ambages: "De viajar por todo Centroamérica he sacado en limpio algunas cosas. Que esos países son lo mismos. Que el hambre es una maldición y que Shakespeare tenía razón cuando aseguraba que todas las bajezas humanas eran universales". En otra oportunidad Yuri expresó: "La foto no es para mí un medio, ni siquiera un arte es más bien una pasión, pero una pasión crítica, una pasión sin ataduras ni afeites. Me interesa el mundo no como un todo, sino como un fragmento, como un pequeño trozo al que es necesario congelar en una imagen. Indago con la imagen, busco con cualquier imagen la metáfora oculta de ese todo que es el mundo y que yo resuelvo y poetizo en ese breve instante en el que acciono mi cámara."

LYDIA CACHO

Acreditó la defensa anomalías legales en su procesoLydia Cacho, exonerada del delito de calumniaMriam Ruiz Cimac México, DF
Un delito menos tendrá que enfrentar la periodista Lydia Cacho, toda vez que la autora del libro sobre una red de pederastia fue exonerada esta mañana del delito de calumnia en una apelación de su defensa ante el Tribunal Superior de Justicia.
Así lo informó a Cimacnoticias Lydia Cacho, periodista que enfrenta una demanda en el estado de Puebla presentada por el empresario textilero Kamel Nacif, vinculado a José Succar Kuri, como lo documenta Cacho en Los demonios del Edén.
Los argumentos legales para la exoneración por el cargo de calumnias se sustentan en que se le siguieron en una misma causa penal dos delitos: calumnias y difamación, informó la periodista y fundadora del Centro Integral de Atención a la Mujer (CIAM) en Cancún.
Con un punto en favor a su defensa, Cacho continuará el proceso en libertad bajo caución por difamación.
RECONOCEN SU VALOR ÉTICO EN EL PERIODISMO
El próximo 26 de enero, en la sede de la embajada de Venezuela en México, Lydia Cacho recibirá la Distinción Fabricio Ojeda al Valor Informativo que por unanimidad otorgarán a la periodista 23 grupos de periodismo y solidaridad venezolana a lo largo de toda América Latina, así como la Sociedad Mexicana de Escritores.
El reconocimiento, anteriormente otorgado al diario La Jornada y a Rebelión, periódico electrónico de información alternativa, es concedido a comunicadores que hayan vivido alguna forma de persecución por su labor informativa.Lydia Cacho será reconocida “por su labor y valor ético en la defensa de los derechos humanos de las mujeres y la niñez”, informó Yuri Valecillo, uno de los coordinadores en México del galardón.
El quincenario Orbe, publicado en Cuba, recibirá, por otro parte, el Reconocimiento Fabricio Ojeda al Periodismo Veraz. Ambos premios guardan la memoria del periodista venezolano Fabricio Ojeda, nacido el 6 de febrero de 1929, reportero en medios destacados de Caracas y vocero presidencial, quien fue muerto por tortura el 21 de junio de 1966 en los calabozos del Servicio de Inteligencia de las Fuerzas Armadas.La cita es el próximo lunes 23 de enero a las 19:00 horas en Schiller 326, colonia Chapultepec Morales, en la ciudad de México.

lunes, 22 de junio de 2009

ACERCA DE LA GUERRA

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04-may-2009

Título: Gran Guerra Patria: “para que hubiera vida sobre la Tierra”

Helena RamosRUSANICAVicepresidenteLa Gran Guerra Patria es uno de los componentes –y se podría decir que el componente principal– del evento más trágico del siglo XX: la II Guerra Mundial. Esta última empezó oficialmente en septiembre de 1939; podemos hablar de un inicio “oficial” porque de hecho las hostilidades comenzaron antes: en marzo de 1938 Alemania nazi anexó Austria; en marzo de 1939 invadió Checoslovaquia. El primero de septiembre del mismo año le llegó el turno a Polonia; el 3 de septiembre Francia y Gran Bretaña le declararon la guerra a Alemania pero no se apresuraron para combatir en serio. Estaban intercambiando disparos como por no dejar, y el 6 de octubre cayó el último fuerte de la resistencia polaca. Después la guerra siguió expandiéndose como un incendio forestal y en 1941 se convirtió en una conflagración mundial. En total, tomaron parte en ella 61 países.En la madrugada del 22 de junio de 1941 las tropas nazis atacaron las fronteras de la Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas. Aquella guerra costó a la URSS 27 millones de vidas, y la mayoría de las víctimas no fueron militares sino la población civil. En las distintas etapas de la guerra en el Frente Oriental –o sea, germano-soviético– se concentraban hasta 13 millones de combatientes de ambos bandos; había entre 84 mil y 163 mil cañones, y entre 6,5 mil y 18,8 mil aviones.
Según las películas de Hollywood, la parte más importante de la II Guerra Mundial le corresponde a los Estados Unidos, pero las cifras demuestran con meridiana claridad cuál de los frentes fue el más importante. Las fuerzas anglo-americanas derrotaron 176 divisiones alemanas, en su mayoría en la etapa final de la guerra, mientras el Ejército Rojo y la Naval soviética derrotaron 607 divisiones. En contra del Ejército Rojo luchaban al mismo tiempo entre 190 y 270 divisiones de las más selectas, mientras los aliados enfrentaban en África entre 9 y 26 divisiones; en Italia, entre 7 y 26 y en Europa Occidental, entre 56 y 75. El 72% de muertos, prisioneros y heridos del Ejército alemán corresponden precisamente al Frente Oriental. El 30% de las pérdidas de las Fuerzas Armadas del Japón también fueron inflingidas por el Ejército Rojo.
“Oh gran país, levántate…”
El líder nazi Adolfo Hitler aspiraba vencer la URSS en unos dos meses, y tenemos que admitir que al comienzo su plan parecía funcionar. Las primeras semanas de la guerra fueron desastrosas para el Ejército Rojo; las tropas retrocedían pero luchando por cada palmo de su tierra. La gente estaba clara de que no era cualquier guerra sino la Gran Guerra Patria. Una canción escrita por el letrista Vasili Lébedev-Kumach (1898-1949) y el compositor Alexandr Alexándrov (1883-1946) clamaba: “Oh gran país, levántate a una lid mortal”. Y el país entero se levantó en una guerra popular, una guerra sagrada. Ahora está de moda afirmar que fue el General Frío quien venció a los alemanes porque en invierno de 1941-42 tuvieron que enfrentarse a unas heladas extremas, de 40 grados bajo cero, y “no estaban preparados”. Sin embargo, el mero hecho de tener que contender durante el invierno ya es un indicador del fracaso de la “guerra relámpago” porque, según Hitler y sus generales, los combates iban a terminar antes que llegara la temporada de bajas temperaturas.
Además, no olvidemos que 40 grados bajo cero tampoco es un ambiente natural para los rusos y que en el Ejército Rojo había muchos combatientes de otras Repúblicas de la URSS, incluyendo a las de Asia Central, donde hace menos frío que en Alemania, así que el argumento de que el clima extremo fue el factor decisivo no se sostiene. Las tropas alemanas llegaron tan cerca de Moscú que Hitler programó primero hacer una parada militar en la plaza Roja y luego, volar con potentes explosivos el Mausoleo de Lenin y el Kremlin, para lo cual ordenó crear un equipo de zapadores.
Mas, pese al tremendo empuje de los nazis, el Ejército Ruso resultó victorioso en la batalla de Moscú. Leningrado, cercado a partir de septiembre del 41, continuaba resistiendo; las tropas soviéticas reconquistaron la ciudad de Rostov en el Don, en el sur de Rusia. En los territorios ocupados se desarrollaba una implacable guerra de guerrillas de escala jamás vista. Total, quedó claro que la Unión Soviética no estaba liquidada como potencia militar.

Una alianza pragmática
El 1 de enero de 1942 Estados Unidos, Gran Bretaña, la URSS y otras 23 naciones firmaron la Declaración de las Naciones Unidas en la que se comprometían a no pactar por separado la paz con los países del Eje (Alemania, Japón e Italia). No fue una alianza a conciencia. Por ejemplo, Randolpf Churchill, hijo de Winston Churchill (1874-1965), que fue primer ministro de Gran Bretaña en los años de la II Guerra Mundial, dijo en una ocasión –y no fue un libretazo sino un criterio común entre los políticos occidentales– que la solución ideal para la guerra sería que “el último alemán matara al último ruso y cayera muerto a su lado”.
Por su parte Harry Truman (1884-1972), que en 1944 fue electo Vicepresidente de los Estados Unidos y en 1945, luego de la repentina muerte de Franklin Delano Roosevelt (1882-1945), Primer Mandatario de este país, consideraba que si veían que ganaba Alemania debían apoyar a Rusia y si veían que ganaba Rusia, tenían que apoyar a Alemania, “dejando que se maten entre sí”.
“Tu centella, Stalingrado”
En verano de 1942 los alemanes emprendieron una nueva ofensiva. Esta vez su objetivo era el sur de la Unión Soviética: el Cáucaso y Stalingrado; lograron avanzar entre 500 y 650 kilómetros, acercándose al Volga, el río más ruso que hay. Stalingrado se convirtió en un campo de batalla más feroz; se luchaba por cada calle, cada casa, cada tramo de las escaleras... Las fábricas de industria pesada continuaban funcionando; una vez ensamblados, los tanques marchaban directo al combate.
El francotirador Vasili Záytzev (1915-1991) –años después convertido en una caricatura en la película Tras las líneas enemigas (2001) del director Jean-Jacques Annaud– dijo: “En la otra orilla del Volga no hay tierra para nosotros”, y esa fue la consigna. El 19 de noviembre empezó la ofensiva soviética; el 23 del mismo mes el Sexto Ejército alemán fue rodeado. La ciudad se volvió un caldero, donde el fuego enemigo, el hambre y el frío cocinaron a miles de personas. Las cifras de las pérdidas alemanas difieren pero todos coinciden en que fueron enormes, y enorme fue el impacto político y moral del triunfo de la URSS.
Pablo Neruda dijo, y miles repitieron: “Tu Patria de martillos y laureles, / la sangre sobre tu esplendor nevado, / la mirada de Stalin a la nieve / tejida con tu sangre, Stalingrado”... Aún no había terminado. En verano y otoño de 1943 tuvieron lugar otras enormes batallas: la de Kursk (5 de julio-23 de agosto, considerada la más grande batalla de tanques y aviones en la historia de la humanidad) y la de Dniéper (24 de agosto-23 de diciembre), compuesta de varias operaciones. El Ejército Rojo se nuevo se alzó con la victoria, y los nazis perdieron definitivamente la iniciativa de las operaciones estratégicas ofensivas.
Sin embargo, ese tampoco fue el final. En el transcurso de 1944 las tropas alemanas recibieron enormes cantidades de armamento de gran potencia y continuaban luchando con disciplina y abnegación. Pese a toda aquella resistencia, los soviéticos seguían avanzando, liberando un país tras otro...
El 6 de junio de 1944 los aliados occidentales de la URSS por fin abrieron el segundo frente; iniciando el desembarco en Normandía, Francia, lo que empeoró mucho la situación de Alemania. Pero Hitler era obstinado y mandó iniciar una potente contraofensiva, pretendiendo lograr un armisticio con el Occidente y volver a concentrar todas las fuerzas en el Frente Oriental. El 16 de diciembre comenzó la batalla de las Ardenas, Bélgica, y las cosas se pusieron color de hormiga para las tropas inglesas y norteamericanas. Los EE.UU. pidió apoyo a los rusos, y el 12-13 de enero de 1945 el Ejército Rojo empezó, una semana antes de lo previsto, su ofensiva en Polonia y Prusia Oriental. A los nazis no les quedaba más remedio que detener la ofensiva trasladando al Frente Oriental 7 divisiones. A la hora de hablar de sus triunfos durante la II Guerra Mundial, a los estadounidenses siempre se les olvida ese “pequeño detalle”...

En 1945 ambos frentes avanzaban sobre Alemania. El 16 de abril comenzó la batalla de Berlín, que duró hasta el 8 de mayo; el 25 del mismo mes el Ejército Rojo se encontró en el río Elba con las tropas norteamericanas... Los soldados sonreían y se abrazaban; los generales ¡quién sabe! La resistencia alemana fue tenaz hasta el último momento pero el 30 de abril los soviéticos llegaron hasta el centro de Berlín; Hitler se suicidó y el dos de mayo la capital del III Reich se rindió. El 8 de mayo el Alto Mando Alemán se rindió incondicionalmente a Gran Bretaña, Estados Unidos y la Unión Soviética. La Gran Guerra Patria terminó, por eso el Día de la Victoria se celebra el 8 de mayo... La II Guerra Mundial todavía continuó hasta septiembre, y la entrada de la URSS a la guerra contra Japón ha incidido en su decisión de rendirse. Así lo dijo el imperador Hirohito (1901-1989) en su discurso del 17 de agosto.
Las diferencias
Hay quienes afirman que la enorme cantidad de pérdidas humanas no era “tan necesaria”, que el sometimiento o la rendición hubieran permitido preservar vidas... Pero este argumento no resulta sostenible, incuso dejando de lado el patriotismo y el orgullo. Desde el inicio era, de parte de los nazis, una guerra de exterminio. El trato para los prisioneros de guerra soviéticos era muy distinto del reservado para los combatientes occidentales (no estamos hablando de guerrilleros, para ellos no había compasión) De 235 mil prisioneros ingleses y estadounidenses en los campos de concentración murieron 8.300 (3,5%). De 5.700 mil prisioneros de guerra soviéticos, en su mayoría rusos, perecieron 3.300 mil (57%). Los números gritan.
Otra “leyenda negra” sobre la Gran Guerra Patria es que el Ejército Rojo vencía enterrando a los nazis de entre los cadáveres de soldados soviéticos. Los estudios más recientes demuestran que la relación entre las pérdidas soviéticas y alemanas es de 1.3 contra 1. En los primeros meses de la conflagración las pérdidas soviéticas eran enormes, y, básicamente, el desequilibrio se debe a eso. Tres décimas no son poca cosa tratándose de vidas humanas pero queda demostrado que no hubo tal “enterramiento de entre cadáveres”.
La guerra no tiene rostro femenino pero durante la Guerra Patria en el Ejército Rojo sirvieron más de 800 mil mujeres; si caían prisioneras, les esperaba una muerte segura y feroz. Y no olvidemos a las guerrilleras: solo en Bielorrusia unas 60 mil mujeres tomaron parte en la guerrilla…
“La crueldad es una virtud…”

Hay una diferencia abismal entre el número de víctimas civiles en Alemania y en la URSS. Franz Halder (1884-1972), Jefe de Estado Mayor del Alto Mando del Ejército alemán desde 1938 hasta 1942 –que no era un nazi encarnizado– explicó las razones de esta diferencia con meridiana claridad en 1941: “Esa guerra será muy diferente de la guerra con el Occidente. En el Oriente la crueldad es una virtud en aras del futuro. Los oficiales deben sacrificarse y superar sus escrúpulos...”.
Una libreta de instrucciones elaborada especialmente para aleccionar a soldados alemanes instaba: “Tú no tienes corazón ni nervios, en la guerra ellos no se necesitan. Elimina de ti mismo la piedad y la compasión, mata a cualquier ruso, sea anciano o mujer, niña o niña. Mata, que con eso te salvarás a ti mismo, garantizarás el futuro de tu familia y te cubrirás de gloria imperecedera”.
Las instrucciones surtieron efecto: mataban por todo y por nada, y si bien los judíos eran el blanco principal las personas de otras nacionalidades no estaban a salvo. En Bielorrusia fueron reducidas a cenizas, junto con toda su población 629 aldeas. Uno de cada cuatro bielorrusos fue masacrado. Durante el bloqueo de Leningrado (8 de septiembre de 1941-27 de enero de 1944) murieron, a consecuencia del frío, hambre y fuego enemigo, más de 600 mil personas. Durante el período más duro aquellas personas que trabajaban recibían al día 250 gramos de pan, y las demás, apenas 125 gramos, “mezclados con fuego y sangre”. “Había que rendirse como se rindió París –dicen algunos ahora– eso hubiera salvado vidas”; sin embargo, los documentos del Estado Mayor alemán revelan que Leningado estaba condenada de antemano.
¡Recordar!
Hay un sinnúmero de testimonios sobre aquellas atrocidades cotidianas. Vera Nóvikova, que en 1941 tenía 13 años, recordaba: “A mi prima la colgaron. Su esposo era comandante de un destacamento guerrillero, y ella estaba embarazada. Alguien la delató a los alemanes, ellos vinieron. Reunieron a todos en la plaza. Ordenaron que nadie llorara. Allí había un árbol alto, acercaron al caballo… La prima estaba de pie sobre el trineo… Tenía una trenza larga… La pusieron la soga, ella sacó la trenza de debajo de la cuerda. Hicieron moverse el caballo, ella quedó colgada, meciéndose… Mujeres empezaron a gritar… Gritaban sin lágrimas, a mera voz. No se permitía llorar. Si quieres gritar, grita, pero no llores, no demuestres compasión… Mataron a aquellos que lloraban. Les dispararon a unas adolescentes de 16 ó 17 años porque ellas lloraban”.
Katia Susánina, de 15 años, escribió el 12 de marzo de 1943 a su padre desde el cautiverio fascista, con una tenaz esperanza que la misiva iba a llegar: “Papaíto, hoy he cumplido 15 años y si ahora me encontraras no reconocerías a tu hija. Estoy delgadísima, con los ojos hundidos, las trencitas me las han cortado a rape y tengo los brazos secos, parecen rastrillos. Cuando toso, echo sangre por la boca, me han destrozado los pulmones a fuerza de palizas. (…) Y ahora, papá, cuando me miro al espejo –el vestido roto, en andrajos, un número colgado del cuello, cual una criminal, y flaca como un esqueleto– mis ojos derraman amargas lágrimas. ¡Qué más da que haya cumplido 15 años! Y no le hago falta a nadie. Aquí hay mucha gente que no le hace falta a nadie. Vagan hambrientos, acosados por los mastines. Cada día se los llevan y los matan”.
M. Abdulin cuenta en su libro De Stalingrado al Dniéper recordó: “Entre los escombros del incendio vimos una figura femenina casi fantasmal que aparece de repente entre el humo. Al parecer, hace rato nos está esperando. Nos acercamos y los detenemos. La mujer está muy desnutrida pero se mantiene derecha. Su cabellera color ceniza le llega hasta la cintura e indica que es joven. Pero el resto parece pergamino pegado a los huesos. La nariz afilada como un pico, ojos hundidos y manos y pies delgados como palillos de fósforos hacen pensar en un ser venido del otro mundo. Nos da miedo preguntarle algo porque está apenas viva. Un soldado de mediana edad le da un vaso con agua. Ella toma el vasito entre sus delgados y temblorosos dedos y se lo bebe lentamente y con placer. Luego revolvió el vasito vacío y dijo silabeando: ‘Gra-cí-as pero llegaron tarde’. Al pronunciar estas palabras se derrumbó entre los brazos del soldado que estaba más cerca. Su cabeza cayó hacia atrás y los brazos colgaron como mangas vacías. Comprendimos que estaba muerta”.
¿Qué podemos hacer ahora por todas estas personas muertas a causa de la guerra, y por aquellas que salvaron al mundo de la peste parda del fascismo? Sólo recordarlas, con pasión y precisión, a través de los años, de los olvidos, de las mentiras… Recordarlas.
En Puerto Cabello, el 16 de julio 1906, justo tres meses después de la desaparición de la burra del tío Quintín, nació Walter Dupouy, quien se destacó y publicó trabajos en los diversos campos de la antropología, indigenismo, museología, historia, espeleología, ornitología, geografía, folklore, periodismo, drama y novela, a pesar de haber sido un autodidacta. En 1940, organizó e inauguró el Museo de Ciencias Naturales siendo su director hasta 1948.
Puente Morillo en Valencia, tal como se veía en 1906
En 1906 una enorme crecida del río Cabriales casi hace desaparecer el llamado Puente Morillo, el único puente colonial que queda en Venezuela y por cual todavía circulan automóviles. Evidentemente es un patrimonio histórico y una joya de la arquitectura colonial venezolana, construido en los tiempos en que el general Pablo Morillo fue primera autoridad en Valencia, entre 1815 y 1817. El alcalde Edgardo Parra declaró como Patrimonio Cultural de la Ciudad de Valencia al Puente Morillo, con lo cual se inicia el proceso para solicitar su declaración como Patrimonio Artístico y Cultural de la Nación.
Como ven, muchas cosas pasaron en 1906 entre Valencia y Caracas. ¿Le dedicaría un poco de tiempo el señor Prefecto del Distrito Valencia para buscar la burra del tío Quintín?
Tampoco he podido averiguar hasta el presente, el resultado de las investigaciones que posiblemente hayan sido generadas por este hecho delictivo: no se sabe si la burra apareció, si fue capturado el peligrosísimo delincuente que se la robó, y si éste, eventualmente si fue capturado, le fue impuesta la sanción penal acorde con el delito cometido, o sea el robo de la burra del tío Quintín.
Valencia, junio 10 (REDACTA).- Por falta de recursos, la Alcaldía de Valencia no puede ejecutar las labores de recuperación del Puente Morillo en su totalidad. En abril de este año, la estructura solo fue pintada, y el presidente de la Fundación para la Cultura de Valencia, Guillermo Vizcaya, aseguró que acudirían ante el Ministerio de Obras Públicas y Vivienda. El Puente Morillo es la infraestructura de este tipo más antigua del país. En 2019 cumplirá 200 años. Vizcaya aseguró que está haciendo todas las gestiones necesarias para que el pasaje sea declarado Patrimonio Cultural de la Nación, tal como lo anunció a principios de año. El primer paso que se dará -dijo- es solicitar la declaratoria de Patrimonio Municipal al Concejo de Valencia. El alcalde Edgardo Parra ya está trabajando en el proyecto. Luego se realizarán las gestiones para que sea nombrado Patrimonio Nacional, y posteriormente Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Una vez declarado Patrimonio Nacional, podrá ser recuperado por el gobierno central a través del Ministerio de Obras Públicas y Vivienda, ya que se trata de un proyecto de envergadura que requiere una buena inversión de recursos, porque, entre otras cosas, se debe desviar el río Cabriales por cierto tiempo para poder ejecutar los trabajos de refacción de las bases, según el funcionario. “La colectividad puede tener la seguridad de que la Alcaldía de Valencia, a través de Fundacultura, está haciendo todo lo posible para que el puente sea declarado Patrimonio Cultural de la Nación”. Guillermo Vizcaya también anunció que recogerá firmas a favor de la recuperación del puente, para que la declaratoria sea un hecho. El ex director de Información y Comunicaciones de la alcaldía, Yuri Valecillos, no parece estar convencido de que se vaya a patentar el ofrecimiento municipal. En un escrito enviado a esta redacción, Valecillos señala entre otras cosas que “Morillo no fue para nada un patriota y sí el Pacificador, modelo Atila o Boves del rey Fernando VII para Venezuela. El puente que lleva su nombre quedará ahí resistiendo la carga vehicular, los borrachos y el olvido”. “Pero en el mismo sitio, los alcaldes y/o alcaldesas, no sé quién gobierna en Valencia, pasarán nuevamente como el río Cabriales, cargados de todo. El puente los verá pasar y el río los arrastrará como una carga más en pleno verano, para que sintamos en nuestros pulmones que allí están el puente y el río y otro alcalde o alcaldesa. Por cierto, ¿quién gobierna en Valencia?”. (BR)

miércoles, 10 de junio de 2009


lunes 13 de abril de 2009

ALOCUCIÓN DE JUDAS AL PUEBLO DE EL PALOTAL

Alocución de Judas al pueblo de El Palotal
A las víctimas del 11 y 12 de abril de 2002
Yo, Judas Iscariote, alias Ricardo Jorge Maldonado Urosa Sabino, me dirijo al pueblo de El Palotal para expresar mi última voluntad y la cesión de mi testamento; por supuesto, antes de asarme en mi propia manteca académica, católica (mejor aún copeyana) y romana. Les pido perdón a ustedes por vender la universidad democrática y popular a la oligarquía valenciana y haber transformado la casa de Dios en cueva de ladrones. Sin embargo, cedo la Universidad de Carabobo a Jessy Divo para que la convierta en un Centro Comercial, tipo Sambil pero jamás de la clase del Tierrópolis. Le dejo la Catedral de Valencia a la familia Salas Rohmer para que la asuma como Palacio de Gobierno, pues como se sabe el régimen en Carabobo es monárquico y teocrático. Al poeta Fáver Páez y al Consejo Comunal les obsequio el inventario de fármacos del Hospital Central, para que puedan seguir tripeando con sus trescientas enfermedades que aún los mantienen con vida. Eliminaré toda la matrícula de las misiones educativas para concentrar los esfuerzos en un solo alumno, Manuelito Rosales, a ver si es posible que incremente su nula cultura y su escuálido vocabulario (recuerden que hasta para ser ladrón hay que estudiar, Manuelito, tendrás la escuela por cárcel). Que Edgardo Parra y Guillermo Vizcaya se olviden del Puente Morillo (la ciudad urge limpieza física y espiritual): le concedo a Paco Cabrera la destrucción inmediata del puente, pues así separará sur y norte como hemos convenido; es justo y necesario meter en cana los espacios públicos (he ahí las plazas que asemejan cárceles al aire libre). A Elis Mercado y su combo postnapoleónico les doy la Cámara de Comercio, pues para tales gamberros las bellas artes, el comercio y las comisiones son la misma vaina. Le propinaré al rebelde de Yuri Valecillo un castigo ejemplar por sus obstinados delitos sartreanos, fotografiará sin descanso a los comedores de gofio y fororo: los comisarios Forero, Vivas y Simonovis en pleno desayuno carcelario; pues la Corte universitaria tiene su saltimbanqui retratista. Ello para beneplácito de Guayacol a quien entregaré en bandeja de plata la nunciatura apostólica, porque allí acosará y delatará a monjas, curas, criminales y mujeres buenas. Ya viene la cruel turba a quema(r)me y recuerdo a una de nuestras más ilustres mártires:
La mártir que más sufrió
fue Santa Eulalia de Angulo,
a quien le puso Nerón
un avispero en el culo.
(Iñaki de Errandonea, S.J.).
¡Salud, afición ingrata!
El Palotal, Domingo de Resurrección, 12 de abril de 2009.
Publicado por SALMOS COMPULSIVOS
El puente Morillo (II)
Por: Yuri Valecillo .


Valencia, esa ciudad donde la vida de muchos transcurre preguntando "¿CUAL ES TU APELLIDO?" y siempre sumando a los que entran a gobernar a la pléyade de adoradores de lo fatuo, servidores de Juan Vicente Gómez y luego "adoradores del padre Montes de Oca", Prefectos de Pérez Jiménez y luego Adecos de antología.
Así, los hechos hacen lo que la palabra niega.
El caso del "Puente Morillo" es dramático, nada vale ser la primera mayoría electoralmente hablando, sacar votos en el sur de la ciudad y hacer "foros en el norte".
Pablo Morillo, invasor, cruel realista, sanguinario general español, conserva en la ciudad un nombre.La España "REALISTA" desmonta estatuas de Francisco Franco, aquí en Valencia, "SALVEMOS EL PUENTE MORILLO".
¿Se le ocurrirá a algún moscovita colocar el nombre de "III REICH" a alguna construcción? ¿Algún Republicano Español le colocaría a una calle de su barrio "FRANCISCO FRANCO"? Claro que no.
La calle seguirá existiendo, pero el nombre no va.
Ahora en Valencia la de Venezuela, defendemos el nombre de MORILLO, sin pena de ningún tipo, con espectáculos y actividades, defendiendo "RAZONES" del hecho.
Les coloco una nota de las que aparecen en la red acerca del Mariscal Pablo Morillo:Entre los años 1815, 1816 y 1817 la «guerra a muerte» se extiende a la Nueva Granada, en donde el general Pablo Morillo la ejecuta con la mayor crueldad. Entre las numerosas víctimas de Morillo se pueden destacar el científico Francisco José de Caldas, los estadistas neogranadinos Camilo Torres y Manuel Rodríguez Torices y los patriotas venezolanos Andrés Linares y Francisco José García de Hevia. A pesar de haber sido Bolívar el autor del decreto de guerra sin cuartel, en varias ocasiones consideró la posibilidad de la derogación de dicho instrumento. En tal sentido, en su proclama de Ocumare del 6 de julio de 1816, expresó que: «...La guerra a muerte que nos han hecho nuestros enemigos cesará por nuestra parte: perdonamos a los que se rindan, aunque sean españoles. Ningún español sufrirá la muerte fuera del campo de batalla»; lo cual obviamente buscaba humanizar la contienda militar. Finalmente, el 26 de noviembre de 1820 se celebró en Trujillo, en el mismo lugar donde se proclamó la «guerra a muerte», el Tratado de Regularización de la Guerra, el cual derogaba el decreto de 1813. Son cientos de sitios donde se habla de la crueldad del militar español y nuestra "ALCALDIA BOLIVARIANA" mantiene y defiende ese nombre cargado de oprobio y de miedo. Buscando a vuelo de pájaro, encuentro otro texto acerca del Mariscal Morillo. Colombia ha sido un país terriblemente afectado por el terrorismo.
El primer acto de terrorismo a grande escala lo padecimos de España –no como dice Chávez por la conquista española y por la colonia, que es una de las más grandes gestas que se han cumplido en la Historia humana, el más grande fenómeno de transculturación conocido–. Me refiero a la época de la independencia, cuando las colonias españolas se sublevaron y su majestad el Rey resolvió mandar un pacificador, Don Pablo Morillo.
Don Pablo no ganó militarmente a Cartagena, sino que la ganó por el hambre. Tomó a los supervivientes de aquella defensa heroica y los fusiló. Hoy son los nueve mártires de Cartagena. Posteriormente siguió hacia el interior del país y asesinó a toda una generación.
Curiosamente no mató a un negro, ni a un indio, Don Pablo Murillo no fusiló sino españoles o hijos de españoles, toda una generación de letrados.
Todo ello produjo un odio radical contra todo lo que significaba España. Y bajo ese signo del odio siguió la guerra de la Independencia que terminó cuando Simón Bolívar –que escapó de las garras de Don Pablo Morillo– derrotó a las tropas de ese bárbaro que fue Pablo Morillo. Ese fue el primer gran terror . ¿Qué hacer? mantenemos la economía, MERCAL funciona, CDI para todos, pero la memoria es de teflón y nada se nos pega, la Alcaldia de Valencia realiza actividades y concursos. Les envío una nota de Aporrea donde se realiza un festival en "Morillo", el puente:
"Valencia: Clausura del I Simposio Nacional de Escultura
07 abr 2009.- Durante clausura del I Simposio Nacional de Escultura realizado en el municipio Valenciadel estado Carabobo del 2 al 5 de abril en el Puente Morillo de la ciudad, donde 20 escultores de distintas partes del país transformaron la piedra caliza en obras culturales, la Fundación para la Cultura de la Alcaldía Bolivariana de Valencia, otorgó la premiación del jurado y por votación popular (571 votos) a los escultores ganadores quedando de la siguiente manera:..."
Creo que el desconocimiento ha permitido que se cometan este tipo de incongruencias, pero el mantenerlas es un acto dramático y de flatulencia politica.
Un día, que no recuerdo cuándo, un miembro del gobierno de la "ALCALDIA BOLIVARIANA" de Valencia me decía palabras más, palabras menos, que el nombre de ese puente es una tradición. Otro amigo en plena discusión comentó "tradición fue la Edad Media, pero llegó Galileo".

El puente Morillo
Por: Yuri Valecillo .




El caminar por mi ciudad es como caminar por mi barrio, El Palotal para ser más exacto, siempre digo que soy de El Palotal,Venezuela. A veces, al caminar por las calles casi siempre con un cercano amigo, a veces El Pájaro, Carlos Yusti, El Viejo Agúero,La Chopa,Orlando Baquero, entre otros.Con mi compadre Luis Alberto Angulo me he dedicado a realizar fotografias y con Quintín Hernández me burlo junto con otros, de las "órdenes" que da la ciudad o el alcalde en turno.El Puente Morillo, asíi como la canción "La Puerta De Alcalá" ha resistido todo y todos lo tratan de olvidar y dejar de ver, los gobiernos valencianos comienzan cristalinos y terminan como el río Cabriales de hoy,el nepotismo devora la institucionalidad y lo transparente del día anterior lo arropa la opacidad.Hermanos y hermanas están en la primera linea de mando y la promesa de "no familia en el gobierno" corre como el agua bajo el Puente Morillo, ya no tan transparente.Hace unos meses estuve con Quintín Hernández y Ramón Belisario, nos burlamos todos o por lo menos un grupo nutrido de amigos de algunas órdenes que el Pintor coloca siempre en la jaula de unos pájaros que tiene en su casa, las órdenes y el papel periódico hacen un collage junto al estiércol de las aves.Caminamos por el Paseo Cabriales y vimos a algunos talladores y artistas trabajando por un premio, la consigna y la convocatoria hablaban de salvar El Puente Morillo.¿Salvarlo de quién o para qué? ¿Acaso será del modelo y la forma de crecimiento de nuestra ciudad, acaso será crear un entorno al puente donde se desarrolle o se estructure un discurso para el paisaje de Valencia?No lo sé, lo que sí es cierto es que al puente no lo tocan todavía los amigos de algunas organizaciones culturales, lo pintan por "encimita", colocan los logos de la "alcaldia de turno" y se van.Morillo, que no fue para nada un patriota y sí "El Pacificador", modelo Atila o Boves del Rey Fernando VII para Venezuela, el puente que lleva su nombre quedará por ahí, resistiendo la carga vehicular, los borrachos y el olvido.Pero en el mismo sitio, los alcades y/o alcadesas, no sé quién gobierna en Valencia, pasarán nuevamente como el río Cabriales, cargados de todo, el puente los verá pasar y el río los arrastrará como una carga más en pleno verano, para que sintamos en nuestros pulmones que allí está el puente y el río y otro alcalde o alcadesa. Por cierto, ¿quién gobierna en Valencia?