domingo, 12 de julio de 2009

ARTICULO DE CARLOS YUSTI.







La fotografía como pasión crítica Carlos YustiViernes, 4 de mayo de 2001
Yuri Valecillo es un fotógrafo valenciano, residenciado en México, que ha intentado convertir la fotografía en un discurso inusitado e impregnado a su vez de una convincente y equilibrada estética, que por lo demás rehuye, de manera deliberada, la imagen adulcorada, manipulada y maniquea en aras de la foto desnuda que mezcle depurada técnica, azar y controversia.
La fotografía más que una rutinaria operación mecánica en Yuri posee la virtud de constituir una toma de posición ante la vida que pasa delante de su lente, con sus miserias y sus metáforas. Trata de captar lo que sucede en su entorno sin ningún apego a la retórica esteticista. Busca el otra lado de a moneda de la imagen. Sus fotos se pasean por el individuo, cualquiera sea su contexto vivencial: obreros en huelga, procesiones religiosas, mendigos, guerrilleros. Más que imágenes comunes, o manidas, procura capturar pedazos de una poética que convive a diario con nosotros y que no logramos percibir debido a las urgencias personales de cada cual.
Yuri Valecillo ha realizado varias exposiciones un tanto inusuales. En una oportunidad sobre dos andamios de aproximadamente un metro cada uno, monto sus fotografías, de gran formato, al aire libre. De esta manera no sólo los invitados a la muestras participaban, sino que los transeúntes se detenían y se sumaban al vernissage convirtiendo aquello en un jolgorio de proclamas, burlas y discursos en torno a las fotos y sus marcadas imágenes políticas. En otra oportunidad colocó sus fotos como indican las normas expositivas, en decir en la pared. No obstante colocó una gran cantidad de sus fotos, de distintos tamaños, en el piso cubriéndolo en su totalidad. Cuando los espectadores recorrían la exposición inevitablemente tenían que pisar las fotos extendidas en el piso como una alfombra, lo que causaba una gran incomodidad. Otra de sus exposiciones estaba conformada por fotos de gran formato con una imagen especifica, o central, dentro de esta foto había cuatro fotos, en un extremo, de mediano formato. Las imágenes de las fotografías pequeñas eran una antípoda de la imagen principal. Por ejemplo había una fotografía donde la imagen principal era un caballo muerto en plena vía pública. Las fotos pequeñas mostraban una manifestación en pro de los animales, otro mostraba un desfile de moda con abrigos de animales, otra representaba a un domador de tigres.
Yuri en más de una ocasión me ha comentado que el antes de considerarse artista de la fotografía, prefiere ser catalogado como un reportero gráfico, con más estudiado tacto para captar con delicadeza estética una imagen. Y en cierta medida Yuri es más un cronista de lo humano que un artista apostado en el subsidio cultural para hacer fotos estéticamente vacías y amordazadas. Sus fotos gritan. Presentan el espacio urbano como un desgarrón. Hacen del hombre una estética sin grandilocuencia, pero con impecable sensibilidad.
Conozco a Yuri desde hace bastante tiempo. No tenía yo por aquellos día ningún apetito por escribir. Más bien quería beber y hablar de literatura. Creo que Yuri, por supuesto, tampoco hacía fotos y como buen abstemio sólo quería ser militante político. En ese trance de su militancia masista lo conocí. Me enseñó a preparar niples, molotovs y a escribir panfletos. Yo por mi parte le enseñé a ser menos ortodoxo (leía sólo literatura marxista) y a disfrutar un poco más de la vida, de los bares y de las putas. Desde entonces cada quien anda en lo suyo: el haciendo fotos por todo Latinoamérica y yo escribiendo diatribas de lo humano y lo divino. Yuri, al igual que yo, ha ido aprendiendo el arte de la fotografía en la calle y en los libros. Su trayectoria fotográfica no ha sido fácil. Estuvo en París y más que estudiar fotografía la hizo de mochilero sin brújula. Estuvo vagando por museos, bibliotecas y cualquier centro cultural aprendiendo, barnizándose los sentidos y el corazón con mucha lectura y mucho arte visto y vivido. Ha obtenido algunos premios importantes.
Huelga/México, 1999
En la actualidad apoya con su trabajo al Fondo Editorial Predios. Viene regularmente al país y siempre trae un proyecto entre ceja y ceja. De espíritu hiperquinético no puede dejar la foto y la vida para después necesita registrarlo todo, laminarlo todo en una foto y vivir con un desafuero noctívago incansable. Está preparando en la actualidad una exposición que tiene el titulo provisional de "La herida urbana". Estuvo hace poco en la gran caravana organizada por el subcomandante Marcos. Le he preguntado que aprendió en el "Zapatour". Yuri me respondió de manera seca y lapidaria: "El "zapatour" no fue nada importante. Fue un viaje en autobús con mucho calor, españoles e italianos domesticados de ideologías revolucionarias. No fue como cruzar los Andes con Bolívar. Nada que ver con la marcha de la sal realizada por Gandhi, ni con la gran marcha China, ni que ver con cruzar el Ebro en la guerra civil española. No fue un acto político trascendente, se quedó en el espectáculo mediático y en verdad era una caótica aglomeración de personas donde veías gentes con discursos ligeros, con los demonios de la fe a cuestas y la exquisitez de la incapacidad sobre sus hombros. La marcha fue eso: un tour turístico pintoresco. La experiencia: que esto de marchar es bueno más para salud individual que para resolver el problema de los indígenas".
Fútbol
Yuri ha recorrido todo Latinoamérica. Ha hecho fotos en los sitios más insólitos. A este respecto ha dicho sin ambages: "De viajar por todo Centroamérica he sacado en limpio algunas cosas. Que esos países son lo mismos. Que el hambre es una maldición y que Shakespeare tenía razón cuando aseguraba que todas las bajezas humanas eran universales". En otra oportunidad Yuri expresó: "La foto no es para mí un medio, ni siquiera un arte es más bien una pasión, pero una pasión crítica, una pasión sin ataduras ni afeites. Me interesa el mundo no como un todo, sino como un fragmento, como un pequeño trozo al que es necesario congelar en una imagen. Indago con la imagen, busco con cualquier imagen la metáfora oculta de ese todo que es el mundo y que yo resuelvo y poetizo en ese breve instante en el que acciono mi cámara."

LYDIA CACHO

Acreditó la defensa anomalías legales en su procesoLydia Cacho, exonerada del delito de calumniaMriam Ruiz Cimac México, DF
Un delito menos tendrá que enfrentar la periodista Lydia Cacho, toda vez que la autora del libro sobre una red de pederastia fue exonerada esta mañana del delito de calumnia en una apelación de su defensa ante el Tribunal Superior de Justicia.
Así lo informó a Cimacnoticias Lydia Cacho, periodista que enfrenta una demanda en el estado de Puebla presentada por el empresario textilero Kamel Nacif, vinculado a José Succar Kuri, como lo documenta Cacho en Los demonios del Edén.
Los argumentos legales para la exoneración por el cargo de calumnias se sustentan en que se le siguieron en una misma causa penal dos delitos: calumnias y difamación, informó la periodista y fundadora del Centro Integral de Atención a la Mujer (CIAM) en Cancún.
Con un punto en favor a su defensa, Cacho continuará el proceso en libertad bajo caución por difamación.
RECONOCEN SU VALOR ÉTICO EN EL PERIODISMO
El próximo 26 de enero, en la sede de la embajada de Venezuela en México, Lydia Cacho recibirá la Distinción Fabricio Ojeda al Valor Informativo que por unanimidad otorgarán a la periodista 23 grupos de periodismo y solidaridad venezolana a lo largo de toda América Latina, así como la Sociedad Mexicana de Escritores.
El reconocimiento, anteriormente otorgado al diario La Jornada y a Rebelión, periódico electrónico de información alternativa, es concedido a comunicadores que hayan vivido alguna forma de persecución por su labor informativa.Lydia Cacho será reconocida “por su labor y valor ético en la defensa de los derechos humanos de las mujeres y la niñez”, informó Yuri Valecillo, uno de los coordinadores en México del galardón.
El quincenario Orbe, publicado en Cuba, recibirá, por otro parte, el Reconocimiento Fabricio Ojeda al Periodismo Veraz. Ambos premios guardan la memoria del periodista venezolano Fabricio Ojeda, nacido el 6 de febrero de 1929, reportero en medios destacados de Caracas y vocero presidencial, quien fue muerto por tortura el 21 de junio de 1966 en los calabozos del Servicio de Inteligencia de las Fuerzas Armadas.La cita es el próximo lunes 23 de enero a las 19:00 horas en Schiller 326, colonia Chapultepec Morales, en la ciudad de México.